viernes, 10 de abril de 2009

Como dar una clase...


Para presentarse frente a una clase se deben lograr manejar una serie de recursos para poder mantener la atención del grupo y que se capte el contenido a facilitar, sin olvidar que previo a esto se debe haber abordar el contenido a través de la investigación. Cuando se va a realizar una presentación, deben tomarse en cuenta varios aspectos, entre ellos las técnicas, los recursos, la expresión corporal, la acción vocal, el control del miedo escénico y dominio del contenido a exponer.
Puntualmente, los recursos, son el medio a utilizar por el orador para reforzar el mensaje transmitido, facilitando así su comprensión; es recomendable emplear sólo aquellos que realmente contribuyan a la claridad del mensaje.
Las ayudas visuales o audiovisuales se seleccionan de acuerdo al contenido, la complejidad del tema, el número de personas asistentes y al ambiente físico y deben satisfacer tres propósitos: Reforzar el mensaje verbal, contribuir a fijar aspectos resaltantes del tema e ilustrar factores que sean difíciles de visualizar o imaginar. Al momento de utilizar estos elementos de ayuda audio visual, se debe observar y seleccionar cuidadosamente el material y el equipo, adecuar los medios al nivel de los asistentes. No es conveniente usar varios tipos de material al mismo tiempo, porque tienden a crear una confusión. Cuando se exponen, no hay que limitarse exclusivamente a mostrarlos, sino que hacer que interactúen y dar la explicación respectiva de porqué es oportuna la utilización, es por esto que hay que asegurarse de usar el material apropiado en el momento indicado y practicar previamente.
Resulta muy ventajoso implementar apoyos que respalden lo que se está exponiendo, ofrecen una ayuda que concretan la idea, se despierta y estimula la atención, se fijan las imágenes e ideas y se permiten presentar imágenes difíciles de observar a simple vista. Puede ser un resumen ideas y propuestas que sirvan para facilitar el proceso de aprendizaje y de retención de conceptos.En el caso de la implementación de material impreso, los más aconsejables son los trípticos y folletos. Para aplicar este método se deber ser práctico y debe encerrar un contenido concreto y conciso. Si se elije incluir ilustraciones o fotos, estas tienen que ser nítidas, atractivas, representativas y tienen que ayudar a entender el texto al que están relacionadas. Puede incluir en una cara del tríptico, mapas conceptuales, mapas mentales, esquemas o cualquier técnica que permita entender la globalidad del tema expuesto.
Con respecto a la oralidad, se debe tener particular cuidado durante la disertación con lo que se transmite gestualmente. El rostro debe adecuarse a la circunstancia del discurso, esto servirá de apoyo a las palabras para la credibilidad, como el resto del cuerpo. En cuanto a la actitud, se debe mantener una postura amigable que se perciba, se debe sonreír ya que con una sonrisa se puede cambiar sustancialmente lo que se está diciendo. Además, el gesto de la sonrisa ayuda a la primera impresión.El otro extremo, es cuando en público ocurre la tentación de risa. Si bien la risa constituye uno de los mejores elementos para curar cualquier mal, y está bien reír, si es a carcajadas mejor, hay veces que el lugar y la ocasión no son los adecuados. Lo que es recomendable en el mismo momento que se siente la tentación, es pensar y anclar en la memoria alguna persona que nos desagrade o algún episodio del mismo tenor, y de esa manera podrá ser controlada, para localizar el pensamiento en algo que nos evada de la exposición de una risa que nadie entenderá y que por más que se explique, no se comprenderá porque es un sentimiento muy personal y subjetivo.
Si es posible, prescindir de apuntes. A menos que sea necesario, lo ideal es guardarlos, pero si se los tiene se los debe mostrar, ayuda a la transparencia del orador. Por intentan ocultarlos, se queda más en evidencia.Resulta interesante crear expectativas, mediante la utilización de frases como “es interesante lo que vamos a ver” y cumplir con lo prometido previamente.Cuando se realicen las repeticiones, deben ser deliberadas para que no queden como redundantes. Como recurso extra, es conveniente tener siempre una idea “flash”, por si acaso surge algún olvido.El manejo lenguaje, tiene que estar adecuado al tipo de público, pero nunca llegar a ser vulgar, una cosa es hablar sencillo y otra es vulgar. Es recomendable que el orador lea usualmente todo tipo de texto, ya que esta costumbre enriquece el lenguaje.
En el uso de las numeraciones lo correcto es pronunciarla en forma completa (por ejemplo; 1995: mil novecientos noventa y cinco). No cortarlas, ni contraerlas y evitar las estadísticas, si no son necesarias, porque aburren y cuando se mencionan muchas cifras, difícilmente el receptor pueda retenerlas. Lo mejor es usarlas de la manera comparativa (por ejemplo; esto representa la mitad de…).Si se presenta el caso de emocionarse durante el discurso, no hay que contenerlo, sólo evitar hablar durante el mismo.Siempre que se vaya a exponer es recomendable estar descansado y concentrado.Si se requiere de la improvisación, no es lo más conveniente ya que un profesional nunca debería necesitar de ella. Pero si así sucediera, se puede apelar a diferentes alternativas. Se puede comenzar contando una anécdota, de un hecho vivido, porque moviliza al público, en relación al tema que se debe hablar. En cuanto al desarrollo, hay una técnica llamada de la “idea central” que consiste en memorizar las palabras amor, patria, familia, vocación, amistad y lugar de trabajo, porque no existe ningún tema, excepto que sea técnico o científico, que no haga alusión a alguno de estos aspectos. Formar una idea central a la palabra, de acuerdo al tema y luego “vestirla”.Frente a los imprevistos, el secreto consta en tres actividades: tranquilidad, replanteo y sinceridad con los espectadores. Para la tranquilidad, utilizar algún ejercicio de relajación no exhibicionista, porque si nos ponemos nerviosos, tendremos dos problemas. También el humor es un excelente recurso para salir del paso.